Pedrajas celebró ayer jueves, la festividad de San Agustín, obispo de Hipona, en el norte de África, y uno de los padres de la iglesia. Una cofradía en nuestra villa, con su nombre, y la necesidad de una fecha, en la segunda mitad del siglo XIX, para la función popular, una vez recogida la cosecha de las mieses y del piñón, en las eras, parece ser el motivo de tenerlo también como patrón, junto con San Esteban y la Virgen de Sacedón.
La jornada se inició a las ocho de la mañana, con la vaca del empiñonado y aguardiente, a la que hace mucho tiempo que no asistimos, a pesar de nuestros buenos propósitos iniciales, cada año.
A las doce de la mañana ha tenido lugar la celebración de la santa misa en honor del Santo, con asistencia de las reinas de las fiestas, autoridades municipales y buena parte del pueblo. En el altar, don Domingo y don Antonio, llegado desde su retiro en Valladolid capital a pasar las fiestas de su pueblo. Solemnizando la eucaristía, con sus cantos, el coro parroquial, reforzado hoy con otra guitarra y el cajón. Nuestro párroco ha dedicado la homilía a hacer un elogio de la fe católica, que bien merece ser defendida en los tiempos en que vivimos. Y concluida la misa, procesión con la imagen del Santo alrededor de la iglesia, con la banda de música precediendo la comitiva, como siempre ha sido.
A la hora de redactar estas líneas -seis de la tarde del día 28- se oye en el barrio la música de la charanga El Trasto, que anda recorriendo las peñas, una actividad organizada por la Asociación Pedrajera de Peñas. Mucha gente joven disfrazada acompañando a los músicos, creemos que para asistir al Grand Prix de Peñas, que comienza en breve, y también con la idea de asistir a la Probadilla de disfraces que tendrá lugar en la plaza de toros esta noche, una vez finalizado el segundo encierro de las fiestas.
EL ENCIERRO DE ANOCHE
No pudo comenzar a la hora programada -once y media de la noche- porque había dos coches aparcados en el recorrido del encierro, calle del Pozo Bueno, frente a la oficina de Euro Caja Rural. Uno de ellos lo retiró enseguida su propietario, el otro no, porque su dueño no aparecía y no se sabía quién era. El lugar, lleno de curiosos, y la guardia civil realizando los trámites oportunos.
Estando allí el vehículo, el encierro no podía comenzar. Así que se avisó a la grúa, que se presentó y el encargado procedió a subir el coche a la plataforma. Y mientras estaba realizándolo, a las doce menos diez, apareció el propietario, tan campante, y se lo llevó. Ignoramos si fue localizado por la guardia civil o por alguna persona que lo conociera o, simplemente, ya se iba. No nos pareció vecino de Pedrajas, pero hay mucha gente nueva en el pueblo y ya no nos conocemos todos. Todo eran conjeturas, sobre todo si le podía caer una buena multa o no.
A las doce y cinco, se lanzaron cohetes de aviso y soltaron dos novillos, uno tras otro, que anduvieron ligeros. Después, muy pronto, la manada de bueyes, unas cuantas vueltas, hasta la carrera final de regreso, que fue buena. Todos los corredores que pudieron entraron al ruedo, pues enseguida se cerraron las puertas grandes, ya que había probadilla de disfraces y se pagaba entrada. De ahí que se vieran muchos chicos jóvenes disfrazados desde por la tarde.
GALERÍA FOTOGRÁFICA DEL DÍA DE SAN AGUSTÍN
MISA Y PROCESIÓN
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