Poco antes de las siete de la mañana, las campanas de la iglesia han empezado a tocar al vuelo anunciando al pueblo que su patrona, la Virgen de Sacedón iba a salir en procesión por las calles rezándole el rosario. Clareaba ya el día, apareciendo cubierto el cielo de oscuras nubes que presagiaban lluvia. En la veleta de la torre, el trinar de unos pájaros oscuros dejaba de oírse, superado con creces por el tañido de las campanas.
Por las calles que desembocan en la plazuela de la iglesia iba llegando la gente, mujeres en su mayoría, con el paraguas en la mano por si se ponía a llover. Pasadas ya las siete, el cortejo ha partido del templo en dirección a la calle Buenavista, en el barrio que antes llamábamos Chamberí, deteniéndose en las casas donde viven personas que se encuentran enfermas, tienen ya cierta edad o habían manifestado previamente su deseo de recibir a la Virgen. A las puertas de esas viviendas, pequeños altares con velas encendidas, cuadros con la imagen de nuestra Patrona… y muchas flores.
En cabeza de la procesión, con las varas e insignias propias de sus cargos, la mayordoma de la Virgen, Luz María Calle González, junto con las representantes de la hermandad de Nuestra Señora de Sacedón. En todos domicilios visitados, don Domingo ha saludado y bendecidos a las personas situadas a las puertas o en los balcones y les ha dirigido unas palabras a modo de oración. Han sido numerosos los ramos de flores que dichos vecinos han ofrecido a nuestra Patrona, depositándolos en las andas.
Significativa ha sido la participación de las familias que viven en la calle Río Pisuerga, mirando sus casas a los campos llenos de verdor, en dirección a Alcazarén, que han levantado varios altares, siendo la primera vez −nos decían− que la Virgen los visitaba. No vamos a mencionar los nombres de las numerosas personas visitadas, a las que podréis reconocer en las fotos que hemos podido tomar, procurando interferir lo menos posible el desarrollo del acto.
Dejada atrás, dicha calle, ha comenzado a llover, primero algunas gotas, luego un chaparrón. Menos mal que hemos llegado a los pisos de La Bodega y se ha podido resguardar la imagen bajo techo, en los pasadizos de las referidas viviendas, a la espera de que la lluvia cesara. Por si acaso, se ha protegido la cara de la talla con un pañuelo grande de mujer. También se ha traído una funda de plástico que ha cubierto por completo la talla y su manto, por si volvía a llover. Pronto escampó y la lluvia no volvió a caer.
Desde allí, la procesión se ha encaminado al barrio del Plantío, pasando por la calle de Santa Ana, donde se realizó una nueva visita. Desde allí, hasta el citado barrio, al lado del Instituto, lugar en que se realizó el último encuentro, antes de regresar a la iglesia, pasando por la calle Giroteo y la calle de las Escuelas.
Una vez despedida la Virgen, con el canto de la salve popular, al estilo de nuestro pueblo, se ha obsequiado a todos los asistentes con exquisito chocolate acompañado por bizcochos, por gentileza de la familia de la mayordoma. De su preparación se ha vuelto a ocupar Jesús Velasco Vicente, Cami, en compañía de Luci, su mujer. El año pasado no pudo hacerlo, como tenía por costumbre, pero este año sí, de lo cual nos alegramos.
GALERÍA FOTOGRÁFICA

































































