Las obras de reforma de la plaza de San Agustín se han reanudado con la apertura de una zanja junto a la acera de las casas situadas frente a la entrada principal de la iglesia. Esta reforma se está realizando en varias fases, con aportación económica de algunos organismos públicos, según puede leerse en los grandes carteles colocados, al efecto, en la zona.
Escribo estas palabras para expresar que las paredes del templo no son un lugar adecuado para la colocación de tres de esos grandes carteles por medio de puntas o clavos. En primer lugar, por el respeto que merece el edificio, como casa de Dios, que no debe servir como cartel de anuncios. Además, por los daños que se causan en los muros al realizar los profundos taladros en los que se han insertado los numerosos clavos que sujetan los citados carteles. Hay que reconocer que, en la parte de atrás de la iglesia, junto a la torre, se halla otro de esos carteles, colocado en un armazón que se apoya en la pared, pero no está clavado, como los otros.
Espero que estas palabras sirvan de reflexión y, si hay que colocar nuevos carteles, se busquen otras soluciones, respetuosas siempre con la dignidad que merece el principal y más antiguo monumento de nuestro pueblo.
Carlos Arranz Santos.
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