POR LA ASOCIACIÓN DE JUBILADOS “RÍO ERESMA”
Pedrajas de San Esteban, 24 de enero de 2026
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MEMORIA DE MI VIDA
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Mi nombre es Angelines Sanz Mate. Nací en Pedrajas de San Esteban, el 28 de septiembre de 1931, aunque debido a un error en el registro, durante mucho tiempo he celebrado mi cumpleaños el 1 de octubre.
Mis padres eran Víctor Sanz y Sofía Mate. Soy la segunda de tres hermanos, Victoriano, el mayor y Asunción la pequeña. Mi infancia fue muy difícil, eran años de mucha escasez y muchas calamidades. La ausencia de mi madre hizo que mi abuela Julia tuviera que hacerse cargo de nosotros.
A lo largo de mi niñez, vivimos en varios lugares, siempre adaptándonos al trabajo de mi padre, que se dedicaba a la agricultura. Vivimos en Villaverde de Íscar, en Castrejón, en la finca de don Hilario, en la plazuela de la Iglesia de Pedrajas… Cuando vivíamos en la finca, teníamos que caminar dos kilómetros para llegar a la escuela.
Recuerdo haber ido con mis primas al colegio. Jugaba a las parrancas, a la comba y a la pelota con ellas.
Siempre que podía, mi abuela Julia nos llevaba, a mis hermanos y a mí, a visitar a mi madre a Valladolid, en una furgoneta que llamaban ‘‘La Rubia de Paco’’. Hice la primera comunión cuando tenía 8 años. Recuerdo que me prestaron un vestido y unas sandalias de goma azules.
MI JUVENTUD
Cuando tenía 14 años, iba al baile a la plaza con mis primas Julita y Paz, con Crucita y con Juanita la Carretera. Poco después, conocí a Jesús y nos hicimos novios. A mi hermano Victoriano, no le hacía demasiada gracia que saliera con Jesús.
MI BODA
Me casé el 27 de septiembre de 1952, un día antes de cumplir yo la mayoría de edad. Nos casó el párroco de Pedrajas, Don Victoriano. Fueron testigos, Ciriaco Herrero y Julia Martín, la Herrera.
No tuvimos viaje de novios, pero coincidió que operaron a mi hermano Victoriano de apendicitis, fuimos a verle a Valladolid y aprovechamos para quedarnos durante tres días donde trabajaba mi prima Tere, la de mi tía Florencia. Recuerdo que, en esas fechas, se estrenó la película ‘‘Lo que el viento se llevó’’, pero finalmente no pudimos ir a verla.
Ese año de 1952, también lo recuerdo por el pedrisco, una fuerte granizada de 20 cm de espesor, ocurrida el 29 de junio, que dejó sin tejado a la mayoría de las viviendas de Pedrajas y arrasó con todas las cosechas. Al día siguiente de la tormenta, tuvimos que sacar los colchones al sol para que se secaran.
Cuando nos casamos, nos fuimos a vivir al barrio de los Gallegos, a una habitación que nos alquiló la señora Eugenia. El 14 de marzo de 1953, nació Jesús, nuestro primer hijo. Era un niño muy guapo.
Meses después, nos mudamos a vivir a la plazuela de la Iglesia, ya con mi padre. Allí nacieron Sofía, el 20 de mayo del 1954 y Víctor, el 20 de diciembre del 1955.
Cuando los niños eran pequeños, en verano, los domingos, solíamos ir al río, en carro, con nuestros amigos.
También nos reuníamos con ellos en la romería de Sacedón. Empezamos a construir nuestra casa actual, en el barrio de Corea. Jesús no dejaba de trabajar, y mi padre y yo ayudábamos a los albañiles. En aquella época, Jesús trabajaba en la yesera. Yo, de soltera, trabajaba en el campo y después de casada, cuando podía iba a mondar piñones.
A principios de los años 60, ya teníamos televisor en casa, era de los pocos que había en el barrio. Mi marido, hizo unos bancos de madera para que se sentaran los chicos a ver la televisión por la noche. Todavía recuerdo ver a Raphael cantando, cuando era jovencito.
Durante las navidades, nos juntábamos con nuestros vecinos y amigos: Tino y Tomasa, Julián y Julia… para jugar a las cartas y beber una copa. Eran amigos de caza de Jesús y teníamos mucha amistad con ellos.
Juan Ramón nació el 31 de agosto de 1961 y Miguel Ángel, el 9 de septiembre de 1966. Fue en esa época cuando Jesús se marchó a Suiza para trabajar en la construcción de vías del ferrocarril. Solía venir a vernos cuando terminaba la campaña. Nos escribíamos muchas cartas durante el tiempo que estuvo fuera y cada vez que venía, le gustaba traernos chocolate. El 29 de abril de 1970 nació Nuria y el 2 de febrero de 1972 nació la más pequeña, Candelas.
Construimos un gallinero y criamos pollos. También criábamos cerdos para hacer la matanza. Cuando Jesús vuelve de Suiza, comienza a trabajar en el mantenimiento de los pinares y ya tenemos a todos nuestros hijos creciendo y empezando a trabajar.
En 1984, teníamos un recibo de lotería que se jugaba en la Caja Rural de Pedrajas y resultó ganador del Gordo en el sorteo de Navidad. Nos tocaron dos millones de pesetas.
Durante años he pertenecido a distintas asociaciones: las Águedas, la asociación de Jubilados, las amas de casa… participando en las distintas actividades que se organizaban. Cuando dejamos de trabajar, hicimos muchas excursiones organizadas por distintas asociaciones. A Jesús no le gustaba ir cuando se trataba de una excursión en el mismo día. Cuando volvíamos de un viaje a Lourdes, pasamos por San Sebastián y vi el mar por primera vez.
También empezamos a ir de vacaciones a Benidorm, con otras parejas de Pedrajas. Fuimos durante 15 años, y cada vez estábamos allí 15 días. He visitado Palma de Mallorca, la Expo de Sevilla, Córdoba, Granada, Gibraltar, Sierra de Béjar, Puerto Banús, Asturias… He viajado mucho.
ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES
Las bodas de plata y las de oro fueron muy importantes para nosotros. En las bodas de oro celebradas en el 2002, hicimos una misa en Sacedón, a la que acudieron los hermanos y hermanas de Jesús y luego se quedó la familia más allegada a comer. Cuando cumplí 80 años, invité a todos mis hijos y nietos a comer y pasamos muy buen día.
A pesar de que mi marido y mi hijo mayor fallecieron hace unos años, seguimos reuniéndonos todos los años en Nochevieja. Cuando hace buen tiempo, nos juntamos la familia en Sacedón, para comer allí y pasar el día.
ACTUALIDAD
Vivo sola, pero todos los días vienen a verme mis hijos. Si necesito cualquier cosa, vienen enseguida. Un día normal, me levanto y preparo la caldera para que mis hijos me la carguen y pueda encender la calefacción. Desayuno y hago las tareas domésticas y la comida.
Dos veces por semana, me pincho para controlar la diabetes. Por la tarde, me gusta ver las novelas de Nova, y después de cenar, veo otro poco la tele y me voy a dormir.
AFICIONES
Desde joven me gusta mucho jugar a las cartas. Jugábamos con las mayores en sus casas. Antes de la pandemia, mis amigas y yo, íbamos al Centro de Día a jugar. Jugaba con Martina, Julia mi vecina, Maruja, Rosario, Lucía… Actualmente, seguimos yendo algunos domingos. También me gusta leer, uno de mis libros favoritos es ‘‘Bajo la luna roja’’.
Por último, quiero agradecer a la Asociación de Jubilados este homenaje que hacen a los socios de mayor edad. ¡Muchas gracias!
IMÁGENES DE UNA VIDA








































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