viernes, 1 de mayo de 2026

LOS QUINTOS PUSIERON EL MAYO

Ayer jueves, 30 de abril, al caer la tarde, pudimos ver el álamo que los quintos y quintas de Pedrajas, nacidos en el año 2009, con 17 años ya cumplidos o por cumplir a lo largo de 2026, habían traído poco antes, desde la ribera del Eresma, en el territorio del antiguo pueblo de Castrejón, actualmente término de Villaverde de Íscar. El lugar elegido para colocarlo fue la calle situada enfrente del frontón municipal, al lado mismo del pinar, igual que el año pasado.

Se trata de un ejemplar de 18,50 metros de altura, incluida su propia cogolla. Unas dimensiones que nos parecen adecuadas para poder ponerlo en la tierra por los medios tradicionales, sin ser necesario el uso de una máquina y sin poner en peligro la integridad física de las personas que colaboran en dicha operación. El árbol estaba sin pelar en su base, unos dos metros y medio, y en la cogolla antes citada, donde colocaron la bandera de España, suponemos que con los nombres de todos los quintos escritos en ella. Puesto en la tierra, el mayo habrá alcanzado una altura de unos 17 metros.

La noche estuvo tranquila, la temperatura, agradable, con alguna ropa de abrigo, claro. Y no tardaron mucho los quintos, acompañados por sus padres, familiares y amigos, en ponerse manos a la obra, pues al dar las doce de la noche, ya llevaban bastante avanzado la tarea de ir levantando el álamo hasta ponerlo derecho, valiéndose de las crucetas habitualmente empleadas para tal fin.

La operación no resultó tan fácil como se esperaba, pues en un primer intento el mayo, después de haber alcanzado la verticalidad, se desplomó hacia el lado opuesto cayendo sobre un pequeño árbol situado en terreno sembrado de hierba en la referida calle. Milagrosamente, el arbolito aguantó el impacto sin romperse. En un segundo intento, el mayo volvió a caer, pero no del todo. Y, a la tercera fue la vencida, lograron mantenerlo en pie y asegurarlo con estacas de madera y tierra. Eran las doce y cuarto de la noche, poco más o menos.

Creemos que sería necesario −si el mayo se va a seguir poniendo en ese sitio− que se construyera una rampa de hormigón fija, para que el árbol deslizara con mayor facilidad sobre el hoyo, como se ha hecho en algunos pueblos. Tapándolo luego, hasta el año siguiente. En cualquier caso, es fundamental que una o dos personas entendidas en el tema se encarguen de dirigir las operaciones, porque a la mayor parte de la gente nos falta experiencia en esta tarea.

¡Enhorabuena a todos estos jóvenes, a sus padres, hermanos y demás familiares! ¡Y sed buenos chicos! ¡Vivan los quintos y las quintas de 2009!








Primer intento fallido: el mayo caído sobre el árbol

















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